Rufián cambia el discurso y, según Etxebarria, coincide con Abascal Rufián liga inmigración y multirreincidencia y, para Etxebarria, dice «exactamente lo mismo» que Abascal, un giro que reabre el debate interno
Rufián cambia de discurso sobre inmigración y multirreincidencia
El
12 de febrero de 2026
, ERC anunciaba su abstención en la ley de multirreincidencia al no compartir «el tufillo racista» de la propuesta de PP y Junts. Ahora, su portavoz en el Congreso,
Gabriel Rufián
, sostiene que la relación entre inmigración y reincidencia delictiva es «un enorme problema» y añade que señalar eso no es racismo, sino la verdad. Las dos afirmaciones no son idénticas —una hablaba de una ley concreta, la otra de un diagnóstico— pero el contraste ha bastado para encender la conversación pública.
Qué dijo Rufián y qué defendía ERC en febrero
El portavoz plantea ahora que existe un problema serio en la confluencia entre flujos migratorios y reincidencia delictiva, y se pregunta si decir eso convierte a quien lo dice en racista. Su respuesta es que no. La formulación coincide casi palabra por palabra con la de otros partidos a los que su grupo sitúa en el extremo opuesto del tablero —una coincidencia que se señaló en el debate—, y ese es el núcleo del choque.
El contraste con febrero es inmediato. Entonces ERC justificó su abstención —no su voto en contra— en la ley de
multirreincidencia
por ese «tufillo racista» que atribuía a PP y Junts. El partido reconocía que el problema existía, pero rechazaba que la respuesta fuera solo punitiva. Entre aquel matiz técnico y la frase de hoy media un cambio de énfasis que el propio portavoz no ha desarrollado.
Hay quien lo resume con sorna
: llevaba tiempo jugando con varias barajas.
Aliança Catalana y el desplazamiento del eje
El cálculo político explica mejor el movimiento según quienes lo defienden. En Cataluña, la irrupción de
Aliança Catalana
ha movido, según varios comentarios del debate, el eje del discurso sobre seguridad e inmigración, y ese desplazamiento obliga a los partidos independentistas a reposicionarse. La tesis que circula es que ERC no quiere dejar ese espacio en manos de la formación de Sílvia Orriols y que su portavoz, con buen olfato, se mueve antes de que el hueco se cierre.
Hay dos lecturas y ambas comparten un supuesto incómodo. La primera lo lee como oportunismo puro: cambiar de discurso según sopla el viento, sin creer en nada. La segunda lo lee como adaptación inevitable, casi higiene electoral. En los dos casos late la misma impresión: el
buenismo
ha dejado de rentar votos y el viento ha virado hacia posiciones de control migratorio. Y cuando las encuestas internas aprietan —como sostiene un comentario del debate—, los partidos

