Doce mensualidades al inquilino si el casero no renueva El propietario que no renueva el alquiler afrontaría una indemnización de 12 mensualidades al inquilino, una medida que divide por su efecto en la oferta
Doce mensualidades al inquilino si el casero no renueva el alquiler
Doce mensualidades. Un año entero de renta. Esa es la indemnización que, según el decreto en tramitación difundido esta semana, tendría que abonar el propietario que decida no renovar un contrato de alquiler. La medida ha bastado para reabrir la trinchera de la vivienda en España: los propietarios avisan de que retirarán sus pisos del mercado y una parte del arco político lo lee como el paso previo a algo mucho más gordo. El texto, en cualquier caso, todavía no es ley.
Ese es el estado real del asunto. Dos decretos, no uno. El primero aborda la
prohibición de desahucios
a hogares vulnerables; el segundo es el que introduce la indemnización de doce mensualidades. ERC ha anunciado su apoyo a ambos, mientras que Junts respaldaría, como mucho, uno y con retoques. El Sindicato de Inquilinas ha pedido al Congreso que los apruebe tal cual, apelando a lo que describe como clamor social.
Qué cambia el decreto para el propietario que no renueva
La nueva regla traslada el coste de la no renovación al arrendador. Si el dueño decide no prorrogar el contrato, tendría que indemnizar al inquilino con el equivalente a doce rentas. Sobre el papel, la lógica es frenar los desalojos encubiertos y dar estabilidad al arrendatario. En la práctica, el cálculo que ya circula entre propietarios es otro: mantener el piso alquilado pasa a tener un riesgo añadido que antes no existía.
El argumento del sector es de libro. Si el incentivo para alquilar se estrecha, una parte de la oferta se marcha. Y si la oferta se marcha, el precio sube. Quien sostiene lo contrario responde que lo que mantiene los precios altos es precisamente la
especulación
, y que forzar la salida de los tenedores de varias viviendas empujará a muchos a vender, engordando el mercado de compraventa. Ambas cosas pueden ser verdad a la vez, y ahí está el problema.
El caso del piso que se quedó vacío a propósito
Hay una experiencia concreta que resume el cálculo. Un propietario relata que sacó su vivienda del alquiler hace un año. Cobraba 700 euros y no pensaba pedir más de 800. Decidió vaciarla y asumir el coste. El beneficio que dejó de ingresar rondaba los
4.500 euros anuales
; entre IBI y comunidad, el gasto se quedó en unos 1.000. El coste total de tenerla cerrada, según su propia cuenta, se fue a 5.500 euros al año. Pese a ello, sostiene que acertó, porque su prioridad era guardarla para un hijo. Ese cálculo desglosado, con todos los números encima de la mesa, es el que sostiene buena parte del malestar del sector.
