Cerró su negocio alos 35 y no encuentra trabajo Un programador sénior de 35 años cierra su negocio online y no encuentra trabajo: ni de programador ni de mozo de almacén, está sobrecualificado
Ex-programador con 5 años de autónomo: ni una entrevista desde marzo
El diagnóstico no lleva interrogantes: a los 35 años, después de cinco como autónomo y casi uno tirando de ahorros, un programador senior no encuentra trabajo. De programador, el sector está
muerto
y las ofertas se llenan con más de cien candidatos al minuto de publicarse. Para cualquier otra cosa, de mozo de almacén a cajero, le descartan por sobrecualificado. No es una excepción aislada. Es el retrato de un tramo del mercado laboral español que se ha quedado sin sitio para los suyos.
¿Por qué un programador senior no consigue ni una entrevista?
Porque la oferta se ha estrechado y la competencia se ha multiplicado a la vez. Las pocas vacantes que salen piden mucho más que hace tres años: responsabilidad sobre varias áreas simultáneas y un inglés fluido que actúa de filtro duro. Al minuto de publicarse una oferta ya hay
más de 100 interesados
. Desde marzo, el protagonista de este relato no ha pasado de llamadas telefónicas y de procesos que jamás le volvieron a contactar.
Frente a ese cuadro hay versiones opuestas. Se afirma que en algunas empresas hay
tres ofertas abiertas para desarrolladores
y que en tres meses, con dos entrevistas técnicas, no se han cubierto: provisionalmente han aceptado a alguien de un puesto inferior y, según esa versión, sin la solvencia esperada. Otra corriente sostiene que el mercado se ha recuperado respecto a los dos últimos años y que los reclutadores escriben por LinkedIn casi cada semana. El punto que separa las dos realidades es
el inglés
, con o sin fluidez.
La IA aprieta: un ingeniero para el trabajo de tres
Cuesta encontrar un diagnóstico compartido. Una parte apunta al efecto de la inteligencia artificial sobre la propia producción. Si el modelo ya se traga el contexto del proyecto y va casi solo, el equipo deja de abrir el entorno de desarrollo y se limita a revisar por encima. La conclusión de esa corriente es tajante: el sector está
herido de muerte
y lo que se va o se jubila no se reemplaza.
Otra lectura señala el pinchazo de una burbuja alimentada durante años con fondos públicos, kits digitales y relatos de transformación. El auge se sobredimensionó y ahora toca ajustar. La receta que se repite es especializarse en IA. La objeción llega rápido: si todo el mundo se especializa en lo mismo, deja de ser una ventaja y se convierte en otra aglomeración.
Hay quien ve un hueco real en automatizar tareas que nunca fueron rentables, porque programarlas a mano costaba más de lo que valían. Con modelos pequeños o medianos y ajuste fino, sostiene esta tesis, aparecerá demanda de

